Adicciones sin drogas
Durante mucho tiempo la adicción se ha asociado solo a adicción a sustancias. Sin embargo, la falta de control y la dependencia pueden extrapolarse a distintos hábitos conductuales que pueden convertirse en adictivos.
Durante mucho tiempo la adicción se ha asociado solo a adicción a sustancias. Sin embargo, la falta de control y la dependencia pueden extrapolarse a distintos hábitos conductuales que pueden convertirse en adictivos.
La burundanga se ha dado a conocer porque su ingesta anula la voluntad del consumidor provocando un automatismo que causa un estado de sumisión química ante cualquier orden. En este post pretendemos da a conocer que es la burundanga y para que se utiliza.
Como hemos visto en anteriores posts, la adicción es una enfermedad mental crónica cuyo tratamiento –al igual que sucede con otras enfermedades de estas características como el asma o algunas enfermedades cardíacas- no constituye una cura; sin embargo, la recuperación es posible, para vivir de forma satisfactoria. El tratamiento de adicciones permite que la persona recupere el control sobre su vida.
La comorbilidad o morbilidad asociada hace referencia a dos o más enfermedades o trastornos que padece una persona. Pueden ocurrir a la vez o no. La comorbilidad implica que la interacción entre las dos enfermedades pueda empeorar la evolución de las mismas.
El ejercicio físico y el deporte se proponen como medios para promover la salud en edades tempranas. Existe la creencia generalizada de que practicar deporte limita el uso y consumo de drogas. De igual forma, algunos estudios apuntan a que los deportes colectivos se asocian con el abuso de alcohol y otras drogas en mayor medida que los deportes individuales.
El alcoholismo produce efectos devastadores en el ámbito familiar. Además, la convivencia con un adicto prolongada en el tiempo genera en múltiples ocasiones graves trastornos en los cónyuges del enfermo.
El uso de drogas se documenta ya en escritos de las culturas clásicas. La mayoría se emplearon para producir efectos de bienestar y para tratar enfermedades. Griegos y romanos recurrían sobre todo al alcohol; el opio solo lo aplicaban como analgésico.
En posts anteriores del blog hemos hablado de la enfermedad de la adicción y de su tratamiento de recuperación. Hoy vamos a dedicarle estas líneas a la otra cara de la enfermedad: la recaída. Veremos la importancia de que el adicto sea consciente de sus limitaciones, debido a la facilidad de olvidar la condición de enfermedad de la adicción.
En la sociedad actual está muy normalizado el consumo de alcohol y por ende, conducir bajo sus efectos. Debido a la actualidad de esta temática y sus consecuencias negativas, en este post pretendemos concienciar al lector de los efectos del alcohol al volante, adentrándonos en la regulación legal de la cuestión.
El concepto de codependencia empezó a utilizarse en los años setenta para describir a la persona –normalmente familiar o amigo- que tiene una relación directa e íntima con un adicto y que le facilita continuar con el consumo.
Las benzodiacepinas son fármacos que se utilizan para combatir el insomnio y la ansiedad, y en el caso de tratamientos de recuperación de adicciones, se utilizan para facilitar la desintoxicación a la sustancia evitando o disminuyendo los síntomas del síndrome de abstinencia. Siempre bajo estricta supervisión y seguimiento médico.
El alcohol es la droga que más se consume en nuestra cultura y la que más problemas de todo tipo produce en nuestro organismo y en nuestra sociedad. Su aceptación social es tan generalizada como perjudicial. Afortunadamente, la adicción al alcohol -una enfermedad crónica que, como tal, requiere tratamiento específico-, se puede superar.