Cuatro tipos de drogas depresoras
Hablamos sobre cuatro drogas que entrarían en la clasificación de los tipos de drogas depresoras, el alcohol, los medicamentos depresores, la heroína y el GHB
Hablamos sobre cuatro drogas que entrarían en la clasificación de los tipos de drogas depresoras, el alcohol, los medicamentos depresores, la heroína y el GHB
Quien más, quien menos, tiene una idea de qué significa el término drogas. Sin embargo, su conceptualización suele ser bastante abstracta, indefinida; y, en muchos casos, asociadas a fines recreativos, lo que le resta su enorme grado de peligrosidad. Para aclarar dudas y dejar constancia de la problemática que reviste el uso de estas sustancias psicoactivas, vamos a analizar qué son realmente las drogas y sus efectos en nuestro organismo.
En este post queremos remitirnos al origen de las drogas, para conocer su historia, sus comienzos. En España el consumo de drogas ilegales es muy reciente. Hasta finales de los 70 no empezó a generalizarse el consumo de heroína inyectada, y apenas hay referencias de problemas a causa del consumo de alucinógenos o Cannabis de aquél entonces.
Las encuestas publicadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) -referida al alcoholismo- y el Plan Nacional sobre Drogas -relativa al acceso a todas las drogas y las toxicomanías, incluido el tabaco, entre la adolescencia- permiten radiografiar el estado de la drogadicción en España. Especialmente entre los jóvenes de 14 a 18 años, segmento de edad estudiado por la encuesta ESTUDES. De la que se desprende un ligero repunte hacia arriba del promedio de inicio al consumo de drogas, así como una reducción significativa del consumo medio de alcohol en términos globales.
La ebriorexia es un trastorno conductual que combina la adicción a sustancias -en este caso el alcohol- con adicciones comportamentales como la bulimia y la anorexia nerviosa. Pretendemos hacer una aproximación al concepto, conociendo sus características, efectos y posibles tratamientos de recuperación.
El carácter clandestino de esta actividad dificulta enormemente la investigación sobre el tema. Por este motivo, apenas existe historiografía en torno a los orígenes de la comercialización y el consumo, previos a la primera ley contra la droga.
El ejercicio físico y el deporte se proponen como medios para promover la salud en edades tempranas. Existe la creencia generalizada de que practicar deporte limita el uso y consumo de drogas. De igual forma, algunos estudios apuntan a que los deportes colectivos se asocian con el abuso de alcohol y otras drogas en mayor medida que los deportes individuales.
El alcoholismo produce efectos devastadores en el ámbito familiar. Además, la convivencia con un adicto prolongada en el tiempo genera en múltiples ocasiones graves trastornos en los cónyuges del enfermo.
El uso de drogas se documenta ya en escritos de las culturas clásicas. La mayoría se emplearon para producir efectos de bienestar y para tratar enfermedades. Griegos y romanos recurrían sobre todo al alcohol; el opio solo lo aplicaban como analgésico.
En la sociedad actual está muy normalizado el consumo de alcohol y por ende, conducir bajo sus efectos. Debido a la actualidad de esta temática y sus consecuencias negativas, en este post pretendemos concienciar al lector de los efectos del alcohol al volante, adentrándonos en la regulación legal de la cuestión.
El alcohol es la droga que más se consume en nuestra cultura y la que más problemas de todo tipo produce en nuestro organismo y en nuestra sociedad. Su aceptación social es tan generalizada como perjudicial. Afortunadamente, la adicción al alcohol -una enfermedad crónica que, como tal, requiere tratamiento específico-, se puede superar.
El Síndrome Alcohólico Fetal (SAF) es un grupo de malformaciones y desórdenes que pueden presentarse en una persona cuya madre consumió bebidas alcohólicas durante el embarazo. Se trata de un patrón de defectos físicos, mentales y del comportamiento que afecta a uno de cada tres hijos de madre alcohólica.