La cocaína suele asociarse principalmente al consumo masculino. Sin embargo, un número importante de mujeres también la consumen y, en muchos casos, desarrollan dependencia. Aunque muchos de los factores que influyen en las adicciones son comunes a ambos géneros, existen diferencias marcadas, como la biología y las hormonas femeninas. Estos elementos hacen que la adicción a la cocaína pueda presentarse con mayor rapidez y de manera distinta en mujeres que en hombres.
Contenidos
- 1 EL CONSUMO DE COCAÍNA ANALIZADO DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO
- 2 ESTRÓGENOS Y NEUROTRANSMISORES: LA CLAVE DE LOS EFECTOS DE LA COCAÍNA EN LAS MUJERES
- 3 LOS EFECTOS PERJUDICIALES DE LA COCAÍNA EN LA MUJER
- 4 TRATAMIENTOS PARA LAS MUJERES ADICTAS A LA COCAÍNA
- 5 MÁS ALLÁ DE LOS EFECTOS DE LA COCAÍNA EN MUJERES: LA PROBLEMÁTICA DE LAS CONSUMIDORAS
- 6 HACIA UNA MAYOR COMPRENSIÓN DE LAS DIFERENCIAS DE GÉNERO EN ADICCIONES
EL CONSUMO DE COCAÍNA ANALIZADO DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO
La cocaína sigue siendo una sustancia más consumida por hombres que por mujeres. Sin embargo, diferentes estudios recientes han demostrado que ellas presentan un riesgo mayor de desarrollar adicción. Esta diferencia se explica por factores biológicos propios de la mujer que hacen que los efectos de la cocaína no sean exactamente iguales a los que provoca en los hombres.
Las hormonas femeninas, y en especial los estrógenos, influyen directamente en la forma en la que la cocaína actúa en el cerebro. Estas hormonas modifican la actividad de los neurotransmisores relacionados con el sistema de recompensa, es decir, con la sensación de placer. Así, el consumo de cocaína puede resultar más intenso y satisfactorio para la mujer, lo que aumenta el riesgo de dependencia.
La sensibilidad a la droga no siempre es la misma, ya que varía según el momento del ciclo menstrual y el nivel de estrógenos presentes. De ahí que muchas mujeres se enganchen de forma más rápida y tengan mayores dificultades para afrontar la abstinencia. Esta vulnerabilidad también explica que recaigan con más facilidad en el consumo tras un periodo de abstinencia.
Conocer estas diferencias no solo ayuda a comprender cómo afecta la cocaína a la mujer, sino que también es fundamental para diseñar tratamientos efectivos y adaptados a sus necesidades específicas.

ESTRÓGENOS Y NEUROTRANSMISORES: LA CLAVE DE LOS EFECTOS DE LA COCAÍNA EN LAS MUJERES
Las hormonas femeninas, en especial los estrógenos, influyen de forma directa en cómo la cocaína actúa en el cerebro. Estos estrógenos activan determinados receptores cerebrales que hacen que las neuronas liberen más cantidad de neurotransmisores relacionados con el placer y la satisfacción. Esa intensificación de la respuesta cerebral provoca que las mujeres sean más sensibles a la euforia que genera la cocaína y, por tanto, más proclives a repetir su consumo.
La cocaína, al igual que otras drogas estimulantes, altera los mecanismos que regulan las recompensas naturales del organismo, como comer, beber o mantener relaciones sexuales. Son acciones ligadas a la supervivencia y, por eso, el cerebro las refuerza con sensaciones de placer. Cuando entra en juego la cocaína, la intensidad de esa recompensa es mucho mayor al principio, aunque con el tiempo desaparece y el cerebro acaba percibiéndola como algo “necesario” para funcionar.
En ambos sexos, la cocaína incrementa la liberación de sustancias químicas que potencian la sensación de euforia. La diferencia es que, en el caso de las mujeres, los estrógenos se acoplan a ciertos receptores cerebrales que amplifican aún más ese efecto. Por eso, los efectos placenteros de la cocaína tienden a ser más intensos y adictivos en ellas que en los hombres.
El hecho de que las mujeres repitan con más frecuencia el consumo de cocaína se debe a los niveles de estrógenos que actúan en su organismo. De ahí que su adicción a esta sustancia psicoestimulante se produzca de forma más rápida que en los hombres.
LOS EFECTOS PERJUDICIALES DE LA COCAÍNA EN LA MUJER
Como hemos visto hasta ahora, la cocaína en las mujeres causa mayor sensibilidad a sus efectos agradables. Lo cual incentiva a que se repita con mayor insistencia la dosis y, por consiguiente, que se genere un cuadro de adicción con mayor celeridad.
Asimismo, como sustancia que incrementa la actividad corporal, provoca un mayor efecto de aceleración física en las mujeres. Lo que se observa claramente en un aumento de su actividad locomotora y su sensación extra de energía. En los varones que consumen cocaína este efecto es más moderado. Pero también se ve acelerado el ritmo cardíaco y aumenta sobremanera su presión arterial.
La alta capacidad adictiva de la cocaína, en colusión con la interacción de las hormonas femeninas produce mayores dificultades en ellas para dejar la droga. De ahí que las mujeres en tratamiento de adicción a la cocaína presenten más recaídas. Del mismo modo que muestran más vulnerabilidad a no resistir el síndrome de abstinencia que los hombres. No obstante, se está trabajando en el hallazgo de tratamientos específicos para las mujeres, a fin de contrarrestar de forma más eficaz dicho síndrome.
En el caso de mujeres embarazadas y consumidoras de cocaína, los efectos que ocasiona esta droga suponen un alto riesgo para la salud de la mujer gestante y del feto. De hecho, uno de los principales riesgos que corren es una mayor probabilidad de sufrir un aborto, un parto prematuro o que el recién nacido sucumba a una muerte súbita. Cualquiera de estas situaciones puede suponer un impacto en la salud física, psicológica y emocional de la mujer que consume cocaína.
¿Cómo reconocer los síntomas de adicción a la cocaína en mujeres?
Detectar a tiempo el consumo de cocaína en mujeres es clave para poder actuar y buscar ayuda profesional. Aunque cada caso es diferente, existen una serie de señales físicas, emocionales y sociales que pueden servir de alerta:
Síntomas físicos más comunes
- Pérdida de peso repentina y falta de apetito.
- Alteraciones del sueño: insomnio o, en algunos casos, excesivo cansancio tras el consumo.
- Aumento del ritmo cardíaco, sudoración y temblores.
- Cambios en la apariencia personal y descuido en la higiene.
Síntomas psicológicos y emocionales
- Cambios bruscos de humor, pasando de la euforia a la irritabilidad o la tristeza.
- Ansiedad constante o episodios depresivos.
- Dificultad para concentrarse y mantener la atención.
- Pensamientos obsesivos relacionados con la droga.
Señales sociales y familiares
- Aislamiento progresivo de familiares y amigos.
- Problemas en el ámbito laboral o académico.
- Conflictos frecuentes en la pareja o con los hijos.
- Gasto de dinero injustificado o problemas económicos.
Reconocer estos signos en una mujer puede ser duro, pero también constituye el primer paso hacia la recuperación. Buscar ayuda profesional lo antes posible es fundamental para que la persona afectada no se hunda más en la dependencia.
En Instituto Castelao acompañamos a mujeres con adicción a la cocaína desde un enfoque especializado en género, ofreciendo un entorno seguro, confidencial y diseñado para que puedan recuperarse y reconstruir su vida con apoyo profesional y humano.
TRATAMIENTOS PARA LAS MUJERES ADICTAS A LA COCAÍNA
Los descubrimientos recientes sobre los factores que inciden en los efectos de la cocaína en las mujeres y las vuelve más sensibles son de gran relevancia. Gracias a este conocimiento se supo que las mujeres establecen una asociación neuronal entre estrés y empleo de droga más fuerte que en los hombres.
Asimismo, estudiar cómo actúan los estrógenos en la compulsión por consumir cocaína puede ser de gran ayuda para diseñar tratamientos terapéuticos más específicos que neutralicen estas interacciones. Por tanto, se debe trabajar en tratamientos de adicciones con enfoque de género para garantizar su éxito entre las mujeres que tienen alguna adicción.
En efecto, tener en cuenta los mecanismos neurobiológicos de la adicción que actúan de modo concreto en cada sexo, ayuda a crear terapias más eficientes. De hecho, son justamente estas divergencias las que explican que, en los tratamientos tradicionales aplicados a los consumidores de cocaína, las mujeres presentan más tendencia a recaídas.
Está constatado que históricamente los tratamientos de adicciones aplicados a las mujeres revisten peores resultados que en los varones. Por tanto, considerar la perspectiva de género en gran parte de las intervenciones que completan los tratamientos de las adicciones es fundamental para garantizar el éxito en la recuperación de las mujeres.
Ellas se sienten incómodas, por ejemplo, cuando deben relatar suceso íntimo delante de los compañeros masculinos. Tanto por su sentimiento de culpabilidad o vergüenza como por miedo a generar rechazo o duras críticas en los hombres. Es por ello que la terapia grupal de adicciones exclusiva para mujeres es tan necesarias. Pues en este tipo de tratamientos se sientan más cómodas, seguras y apoyadas; toda vez que sienten que disponen de un espacio íntimo y de confianza para hablar de su adicción sin generar prejuicios y poder sanar desde el respeto y la empatía de sus compañeras.
MÁS ALLÁ DE LOS EFECTOS DE LA COCAÍNA EN MUJERES: LA PROBLEMÁTICA DE LAS CONSUMIDORAS
Por último, y aprovechando este análisis sobre el consumo de cocaína en mujeres y cómo les afecta de un modo particular, cabe señalar otras diferencias. Criterios diferenciales que van más allá de los efectos inmediatos de la cocaína en las mujeres; pero que conviene conocerlos para entender la problemática social que hay detrás de una mujer cocainómana.
Diversas investigaciones confirman que un factor de peso para que las mujeres consuman cocaína y se hagan dependientes es ser víctimas de maltrato. Ya sea en su infancia o en su vida adulta. Asimismo, la violencia se considera un factor diferencial de género, puesto que los varones cocainómanos realizan más actos de violencia física que las mujeres. Además, las mujeres consumidoras tienden a establecer relaciones de pareja, muy destructivas, con otros adictos.
Sin olvidar que muchas mujeres con adicción a la cocaína pueden haber sufrido abusos sexuales, embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual por ejercer la prostitución para obtener medios económicos. Así como situaciones complicadas o traumáticas que incluyen interrupción del embarazo, dejadez en el cuidado de los hijos
Por otra parte, las mujeres cocainomanas carecen del apoyo que sí tienen los varones a la hora de iniciar un tratamiento de desintoxicación. Debido a que, en el caso de los hombres, sus parejas suelen ser quienes inicien el proceso para que entren en un centro de tratamiento de adicción. En cambio, la población femenina con drogodependencia no suele recibir ese apoyo por parte de sus parejas.
También existe una mayor marginación social hacia las mujeres drogodependientes. Ya que la sociedad en general rechaza la idea de que una mujer caiga en las drogas, por cuestiones de convencionalismos sociales atribuidos a cada género. En este sentido, padecen un doble estigma: por desviarse de su rol de género y por consumir sustancias ilegales.

HACIA UNA MAYOR COMPRENSIÓN DE LAS DIFERENCIAS DE GÉNERO EN ADICCIONES
Los hallazgos recientes en la literatura científica están demostrando que ser mujer u hombre importa a la hora de evaluar los efectos de las drogas. Sin embargo, aún se percibe cierta indiferencia en la comunidad científica por asumir la existencia de diferencias de género en los efectos que provoca la cocaína. Lo mismo puede decirse de las terapias a aplicar en función del género del paciente adicto.
La raíz de esta falta de interés por conocer cómo incide el factor género en las drogodependencias se debe a que el colectivo masculino siempre se vio más involucrado en ellas. Esto es, el número de hombres que han protagonizado episodios de abusos o adicción siempre ha sido mayor que el porcentaje de mujeres. Ello ha generado una subrepresentación del colectivo femenino dentro del escenario de las drogadicciones.
De ahí que la generalización en los planteamientos y tratamiento terapéuticos tomasen como referencia al género masculino. Por lo demás, no se debe olvidar que el fenómeno social de las adicciones a las sustancias ilegales resulta una problemática con escaso recorrido histórico.
Así las cosas, dentro del ámbito de las drogodependencias, aún queda mucho camino por investigar sobre esta problemática y sus consecuencias particulares en cada género. Por lo pronto, lo que se ha corroborado es que las mujeres presentan mayor vulnerabilidad y sensibilidad a los efectos adictivos de la cocaína.
Se hace necesario, por tanto, conocer más los discursos de las propias consumidoras para, a través de sus historias de vida, evaluar los auténticos estragos que ocasiona esta sustancia tóxica. Y, por supuesto, apoyarlas cuando deciden buscar ayuda profesional.
En Instituto Castelao les ofrecemos intervenciones terapéuticas con perspectivas de género y estrategias de recuperación acordes con sus necesidades específicas. Para que se sientan arropadas y en confianza en su proceso de recuperación.
REFERENCIAS CONSULTADAS
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- Irriberri, A. (2017). Las mujeres se enganchan más a la cocaína y la culpa es de las hormonas. Recuperado de https://bit.ly/3H9YXHQ
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- Tortajada Navarro, S. (2010). Cocaína y conductas violentas desde una perspectiva de género. Recuperado de https://bit.ly/3NRPWpm
