La adicción a las benzodiacepinas también requiere tratamiento

que son las benzodiacepinas

Existen diversos fármacos psicotrópicos, vinculados a la salud mental, con efectos hipnóticos, ansiolíticos o sedantes que generan dependencia psicológica. Uno de los más conocidos y prescritos son las benzodicepinas, dada su alta eficacia en tratamientos de la ansiedad. Sin embargo, ¿sabemos qué son las benzodiacepinas realmente y cómo debemos utilizarlas para que no provoquen dependencia?

quÉ son las benzodiacepinas: Mecanismo de acción

Las benzodiacepinas son fármacos que se utilizan para combatir el insomnio y la ansiedad, ya que relajan el sistema nervioso central. Pero también, en algunos casos, son recetadas como relajante muscular. En el caso de tratamientos de recuperación de adicciones, se prescriben para facilitar la desintoxicación a la sustancia. Evitando o disminuyendo los síntomas del síndrome de abstinencia.

De hecho, se trata de uno de los fármacos más consumidos por la sociedad española. Especialmente por el colectivo de personas mayores, ya sea para regularizar su sueño o por motivos de caídas y fracturas, para aliviar el dolor.

Las benzodiacepinas (BZD) tienen una estructura química que potencia el efecto del GABA (neurotransmisor endógeno); el cual inhibe la velocidad y el funcionamiento de las neuronas. El GABA tiene un efecto tranquilizante en el cerebro. De alguna forma, ejerce como un hipnótico y tranquilizante natural. Así, las BZD producen sedación, sueño, eliminan la ansiedad e incluso pueden utilizarse como antiepilépticos.

Asimismo, dado sus efectos ansiolíticos, constituyen uno de los grupos de medicamentos más prescritos de la práctica médica en pacientes que presenten este trastorno mental. [su_highlight background=»#e1f9fc» color=»#0083b5″]Pero su uso prolongado crea tolerancia y dependencia a las benzodiacepinas; por lo que su consumo debe ser racional y controlado por profesionales del sector sanitario.[/su_highlight]

Y he aquí el problema: se calcula que un 2 % de la población consume este grupo de medicamentos sin supervisión médica. En parte, debido a  que el ritmo frenético y estresante de nuestra cultura nos lleva a padecer estados de nerviosismo, insomnio o ansiedad constantemente.

Puesto que las benzodiacepinas son consideradas sustancias psicoactivas legales, muchas personas las utilizan para aliviar sus malestares psicológicos. Pero lo hacen por su cuenta, sin tener presente los efectos adversos que encierran estos fármacos.

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CLASIFICACIÓN BENZODIACEPINAS

Las BZD pueden clasificarse, según para lo que sean creadas, de la siguiente manera:

  1. Neurolépticos o tranquilizantes mayores. Son utilizadas para combatir conductas psicóticas (como esquizofrenia, procesos maníacos o depresión).
  2. Ansiolíticos o tranquilizantes menores. Utilizadas para tratar conductas y comportamientos neuróticos.
  3. Somníferos o sedantes. Combaten trastornos funcionales y el insomnio. Reducen la ansiedad y otros trastornos emocionales o afectivos.
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Según la duración de sus efectos se pueden clasificar de esta forma:

  1. Prolongada (mayor a 24h): diazepam, flunitrazepam, clobazam.
  2. Intermedia (entre 6 y 24h): Lorazepam, oxazepam, alprazolam, bromazepam.
  3. Breve (menos de 6h): midazolam y triazolam.

Cabe señalar que la vida media de los fármacos puede variar según la edad y la función hepática.

Generalmente no se recomienda que el tratamiento con benzodiacepinas sea muy prolongado en el tiempo. Por eso, siempre han de tomarse bajo estricta supervisión y seguimiento médico. No obstante, la decisión de considerar el largo plazo de tratamiento con BZD debe basarse en:

  • evaluar el beneficio-riesgo.
  • Comparando la eficacia y los efectos no deseados con la alternativa de tratamiento ansiolítico ofrecido por los fármacos.

Según los últimos datos del Sistema Nacional de Salud, más de un 10% de la población en España está en tratamiento con BZD. Este dato debe hacernos tomar conciencia de la importancia de tener información al respecto; ya que las benzodiacepinas son herramientas terapéuticas muy valiosas y útiles. Pero es importante reflexionar sobre su uso. Porque lo cierto es que existen muchos pacientes con dependencia al consumo de benzodiacepinas. Lo que resulta un claro indicio del efecto adictivo que pueden causar estos psicofármacos si no se administran con cuidado.

sÍndrome de abstinencia benzodiaCepinas

Cuando las personas que consumen benzodiacepinas de forma prolongada en el tiempo dejan de tomarlas, se presenta un síndrome de abstinencia con síntomas como:

  1. Excitación
  2. Ansiedad
  3. Convulsiones
  4. Dolores musculares y óseos
  5. Problemas para dormir
  6. Escalofríos
  7. Diarreas
  8. Vómitos
  9. Aumento del riesgo de demencia y de mortalidad.

Los pacientes que abusan de benzodiacepinas tienen dificultades para soportar situaciones frustrantes o emocionalmente estresantes sin la medicación. Además,  [su_highlight background=»#e1f9fc» color=»#0083b5″]Se ha demostrado el deterioro en la capacidad de atención y de concentración por la ingesta aguda de estos fármacos.[/su_highlight]

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Factores de riesgo

Existen diversos factores para determinar si una persona puede llegar a abusar o ser dependiente de un medicamento. Entre ellos cabe destacar:

  • Factores intrínsecos del fármaco.
  • Los del individuo que lo ingiere.
  • Factores del entorno del individuo.

En cuanto a las propiedades intrínsecas, las drogas y medicamentos se diferencian en su capacidad de producir efectos placenteros. Al provocar sensaciones de bienestar, euforia y aumento de energía, es más probable que las drogas se usen de forma repetida. En cambio, el efecto placentero de las benzodiacepinas es bajo y son difíciles de auto administrar.

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Sin duda, las BZD con más probabilidad de ser abusadas son las que se absorben rápidamente. Es decir, las que son más lipofílicas. La disponibilidad influye asimismo en su consumo.

No obstante, el consumo de benzodiacepinas tiene un coste significativo, que debe conocerse. Por los posibles problemas generados en la esfera cognitiva —problemas de memoria—; en la capacidad de adquisición de la información y en la alteración del estado de ánimo.

Además, paradójicamente, uno de los efectos adversos del consumo abusivo de benzodiacepinas es que eleva la ansiedad e irritabilidad. Al igual que puede inducir a mayor somnolencia y una disminución de las habilidades psicomotoras. Es por ello que debemos descartar su uso indebido.

En definitiva, el balance apropiado para regular el uso de los medicamentos depende de si este tiene un beneficio terapéutico. Es decir, que su consumo no sobrepase los riesgos de salud que puedan presentarse. Este es el caso de las benzodiacepinas, siempre y cuando se siga rígidamente un tratamiento indicado por un facultativo sanitario.

Tolerancia, dependencia y adicción

En realidad, el mayor riesgo de padecer una adicción a las benzodiacepinas se produce cuando se hace un uso incorrecto de este fármaco. Esto es cuando no se siguen las pautas marcadas por el profesional sanitario o cuando se consume BZD sin supervisión médica.  Además, el hecho de ser un medicamento de venta legal lleva a muchos usuarios a considerarlo inofensivo. Cuando, en verdad, estamos ante una sustancia que provoca tolerancia y dependencia.

El uso de BZD por un periodo prolongado de tiempo -aunque hayan sido recetadas por un médico- puede hacer que ciertas personas desarrollen tolerancia; es decir, que necesiten más dosis del medicamento o precisen consumirlo con más frecuencia para obtener los mismos efectos.

La dependencia se da con el uso continuo; ya que las neuronas se adaptan de forma que sólo funcionan normalmente en presencia de la droga. De este modo, el abuso de benzodiacepinas puede causar adicción, al modificar la estructura del cerebro.

Es sabido que la adicción se debe a una disfunción neurobiológica de estructuras cerebrales:

  • Mesencefálicas
  • Límbicas
  • Corticales

Que, además, afecta a los circuitos cerebrales implicados en la motivación. Así como en los procesos de reforzamiento de la conducta.

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Tratamiento en un centro de adicciones

El tratamiento contra el abuso de BZD comienza por la desintoxicación con medicación y sigue por la deshabituación; un proceso más complicado por el posible malestar del enfermo con el síndrome de abstinencia. El tratamiento de recuperación de adicciones consiste:

  • en asistir a terapias tanto grupales como individuales.
  • modificar actitudes, conductas y comportamientos del paciente.

Lo cierto es que la adicción afecta a todos los ámbitos de la vida del paciente. Así como influye negativamente en las vidas de sus allegados. Por tanto, el tratamiento de recuperación debe tener un enfoque multidisciplinar. Que trabaje tanto la conciencia de la adicción como enfermedad mental, como el cambio de valores, creencias y actitudes del adicto.

De ahí que parte fundamental de un tratamiento de desintoxicación de benzodiacepinas sea la terapia cognitivo conductual. Pues, gracias a esta psicoterapia, el paciente puede cambiar hábitos, trabajando la raíz psicológica de sus actitudes. Y es que la clave de una recuperación exitosa no radica en abandonar el consumo simplemente; sino en entenderse qué mecanismos de defensa llevan al consumo.

Asimismo, lo ideal es apostar por la implicación de la familia en la recuperación, ya que puede ser un pilar primordial de apoyo para el paciente. Además, esta enfermedad perjudica tanto el núcleo familiar que también ellos requieren ayuda para entender todo lo que conlleva la adicción de un ser querido.

De hecho, en estos procesos consiste el tratamiento de recuperación de adicciones en Instituto Castelao: en diseñar un tratamiento personalizado y multidisciplinar. Que no solo sea útil para dejar de consumir sustancias psicoactivas. Sino que la persona adicta deje de consumir enfermedad, es decir, trabajar en sus debilidades, mediante cambios cognitivo conductuales. Y así aprender a vivir una vida plena, sin necesidad de recurrir a ningún consumo exagerado de fármacos sedantes para sentirse bien.

Referencias bibliográficas

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