En los últimos años, el avance de herramientas como el test de drogas en saliva ha permitido detectar con mayor precisión y rapidez la presencia de sustancias psicoactivas en el organismo. Esta tecnología ha cobrado especial relevancia ante la aparición de nuevas drogas sintéticas que suponen un grave riesgo para la salud pública. Una de las más alarmantes es la familia de los nitazenos, opioides sintéticos de altísima potencia que han comenzado a circular de forma clandestina en varios países europeos. A continuación profundizaremos en la naturaleza de los nitazenos, además de responder a la pregunta de por qué son considerados superopioides y qué consecuencias puede tener su consumo, tanto a corto como a largo plazo, incluyendo el elevado riesgo de sobredosis y la necesidad de tratamientos especializados.
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¿Qué son los nitazenos?
Los nitazenos son una clase de opioides sintéticos extremadamente potentes que fueron desarrollados inicialmente en la década de 1950 como posibles analgésicos. Estos compuestos, que forman parte de la familia de los análogos del benzimidazol, nunca llegaron a comercializarse para uso médico. Su reciente aparición en el mercado ilegal ha encendido las alarmas en múltiples países debido a su elevada potencia, su rápida acción y los graves riesgos asociados a su consumo.
Esta sustancia están apareciendo en muestras de drogas callejeras, a menudo mezclada con otras sustancias como la heroína o el fentanilo. Esta adulteración, junto con su gran potencia, la hace si cabe más peligrosa, y el riesgo de sobredosis, extremadamente elevado. En muchos casos, las personas consumidoras desconocen que están ingiriendo nitazenos, lo que incrementa aún más el peligro. La falta de regulación y la escasa información disponible complican tanto la identificación de los compuestos como la intervención médica en caso de sobredosis.
¿Son superopioides?
Los nitazenos son comúnmente denominados superopioides debido a que su potencia puede superar con creces a la del fentanilo, una de las sustancias más potentes y letales del mercado negro. Para ponerlo en perspectiva, algunos nitazenos son entre 10 y 40 veces más potentes que el fentanilo, y hasta 1000 veces más que la morfina.
Esta categorización como superopioides no solo hace referencia a su naturaleza analgésica, sino también al enorme riesgo de dependencia, depresión respiratoria y muerte por sobredosis. A diferencia de otros opioides, incluso dosis ínfimas pueden tener consecuencias catastróficas.
¿Cuáles son y cuánto duran los efectos de los nitazenos?
Entre los nitazenos más detectados están el isotonitazeno, metonitazeno, etonitazeno y protonitazeno, todos con perfiles farmacológicos similares pero con ligeras diferencias en duración y potencia. La duración de los efectos varía según el tipo de nitazeno y la vía de consumo, aunque en general son de acción rápida y corta, lo que puede llevar a un patrón de consumo compulsivo. Algunos pueden actuar durante apenas una hora, lo que obliga a quienes la consumen a repetir dosis de manera continuada, lo cual incrementa el riesgo de sobredosis.
Sus efectos nitazenos son similares a los de otros opioides potentes; sin embargo, y debido a su extrema potencia, estos se presentan de manera más intensa y en un periodo de tiempo muy corto tras la administración. Algunos de los más comunes son los siguientes:
- Euforia intensa. Se experimenta una sensación de placer extremo, lo que refuerza el patrón de consumo repetido y compulsivo.
- Sedación profunda. Provoca una disminución significativa del estado de alerta, con una somnolencia que puede incluso llegar a la pérdida de conciencia.
- Alivio del dolor. Actúa como un potente analgésico, suprimiendo el dolor físico de forma muy rápida pero transitoria.
- Relajación muscular. Produce una sensación de flojedad en el cuerpo, similar a la de otros opioides, que puede dificultar el movimiento.
- Disminución de la ansiedad. Genera una aparente calma emocional, lo que lo hace especialmente peligroso en personas con trastornos psicológicos previos.
¿Pueden ser adictivos?
Como todos los opioides, los nitazenos tienen un altísimo potencial adictivo. Su capacidad para activar de manera intensa los receptores opioides del cerebro provoca una liberación masiva de dopamina, el neurotransmisor vinculado al placer y la recompensa. Esta reacción genera una dependencia física y psicológica que puede aparecer incluso tras un consumo breve.
Las personas consumidoras desarrollan tolerancia rápidamente, lo que significa que necesitan dosis cada vez mayores para experimentar los mismos efectos. Esta escalada en el consumo contribuye directamente al riesgo de intoxicación aguda, de sobredosis y, en algunos casos, también de muerte. Además, al ser sustancias no reguladas, es prácticamente imposible predecir la concentración de la dosis ingerida, lo que convierte su consumo en una auténtica ruleta rusa.
¿Tienen efecto visible?
Los efectos de los nitazenos pueden ser no solo visibles, sino también alarmantes. A nivel físico, es común observar pupilas contraídas, lentitud en el habla, pérdida de coordinación, somnolencia extrema e incluso pérdida de conciencia. En casos más graves puede presentarse respiración muy lenta o irregular, piel azulada (cianosis) y ausencia de respuesta a estímulos. Todos ellos signos claros de una posible sobredosis.
Desde un punto de vista conductual, las personas bajo los efectos de los nitazenos pueden mostrar desorientación, letargo, apatía, irritabilidad o estados alterados de conciencia. Estos síntomas pueden confundirse con otras intoxicaciones, lo que dificulta la intervención inmediata si no se dispone de una clara información toxicológica.
¿Es posible tener una sobredosis por nitazeno?
Es una de las principales preocupaciones asociadas al consumo de esta droga es su elevado riesgo de sobredosis. La sobredosis por nitazenos se manifiesta de manera similar a la sobredosis por otros opioides: depresión respiratoria severa, pérdida de conciencia, hipotermia y, si no se actúa a tiempo, muerte. Debido a su extrema potencia, una cantidad muy pequeña de nitazeno puede ser letal.
Además, algunos casos clínicos recientes han mostrado que las sobredosis por nitazeno pueden ser más difíciles de revertir con naloxona, el antídoto habitual para las intoxicaciones por opioides. En muchos casos, se requiere una dosis mucho mayor o varias aplicaciones consecutivas para lograr revertir los efectos depresores.
¿Qué personas consumen más nitazeno y por qué?
La aparición de nitazenos en el mercado de drogas ha sorprendido tanto a consumidores como a profesionales del ámbito de la salud. Generalmente, su consumo se ha detectado en personas que ya presentan un historial de dependencia a opioides, como la heroína o el fentanilo. Muchos de ellos no buscan específicamente esta sustancia, pero la encuentran mezclada con otras drogas. A menudo no saben que están consumiéndola, lo que eleva exponencialmente el riesgo.
También existen otros casos en los que consumidores, atraídos por su fama de superopioide, prueban deliberadamente los nitazenos buscando una experiencia más intensa. Las poblaciones más afectadas suelen ser jóvenes con historial de consumo problemático, personas en situación de exclusión social y usuarios de drogas intravenosas. La falta de información, de recursos de prevención y de servicios de atención inmediata agravan aún más esta realidad.
¿Cómo tratar una adicción por esta droga?
El tratamiento de una adicción a nitazenos es complejo y requiere una intervención profesional especializada. Dado que se trata de opioides de altísima potencia, el síndrome de abstinencia puede ser particularmente intenso, y la dependencia, muy difícil de tratar sin ayuda adecuada.
El primer paso suele ser una desintoxicación médica en un entorno controlado, donde se supervise constantemente la evolución física y psicológica de la persona. Ciertos medicamentos pueden ser de ayuda para mitigar el síndrome de abstinencia y facilitar el proceso inicial.
No obstante, la recuperación no termina en la desintoxicación. Es imprescindible un abordaje terapéutico multidisciplinar que incluya intervención psicológica individual y grupal, terapia ocupacional, apoyo social y seguimiento continuado. La adicción a nitazenos no es solo física, sino también emocional y social. En este sentido, centros especializados como el Instituto Castelao ofrecen programas de tratamiento integrales que abordan todas las dimensiones de la adicción. Con un enfoque basado en la evidencia y adaptado a las necesidades individuales de cada paciente, Instituto Castelao proporciona un entorno seguro, profesional y humano para iniciar y mantener la recuperación. El acompañamiento familiar, el trabajo de prevención de recaídas y la reintegración social son pilares fundamentales de su modelo terapéutico. Frente a sustancias tan devastadoras como los nitazenos, contar con un equipo especializado marca la diferencia entre una recaída y una nueva vida.
Referencias consultadas
News: Febrero de 2024 – SAT de UNODC: Nitacenos – surge un nuevo grupo de opioides sintéticos. (s. f.). https://bit.ly/4jlIy5m
Mozes, A. (2023, 6 septiembre). Nuevos opioides se están uniendo al suministro de drogas ilícitas y son más potentes que el fentanilo. https://bit.ly/4jdIC7r
Wertheimer, T. (2024, 12 julio). Nitazenos, los «superopioides» más potentes que la heroína y el fentanilo que se extienden por Europa y América. BBC News Mundo. https://bit.ly/3YAeDhB
