Intoxicación por hongos alucinógenos

La intoxicación por hongos alucinógenos suele estar rodeada de una percepción social que trivializa sus efectos y subestima los riesgos reales que conlleva su consumo. El hecho de que se trate de sustancias de origen natural contribuye a una falsa sensación de control que no se corresponde con la realidad clínica. En otras drogas, como la cocaína, los daños físicos visibles actúan a menudo como una señal de alerta clara. Sin embargo, en el caso de los hongos alucinógenos, las consecuencias no siempre son tan evidentes y suelen manifestarse a nivel psicológico o neurológico, lo que favorece que se minimicen sus riesgos. Analizar cómo actúan los hongos alucinógenos en el organismo, qué síntomas puede provocar una intoxicación y qué consecuencias psicológicas pueden derivarse de su consumo resulta esencial para abordar este fenómeno desde la prevención y la salud. Desde Instituto Castelao, planteamos este análisis desde una perspectiva clínica y psicológica.

Las drogas alucinógenas de origen natural

Las drogas alucinógenas de origen natural han sido utilizadas desde tiempos antiguos en distintas culturas. En muchos casos, su uso estaba vinculado a contextos muy específicos y regulados, asociados a prácticas simbólicas o rituales. Sin embargo, trasladar estos antecedentes históricos al consumo actual resulta problemático y, desde el punto de vista sanitario, poco adecuado.

Las plantas y hongos con propiedades alucinógenas se caracterizan por su capacidad para alterar el funcionamiento del sistema nervioso central. Tras su ingesta, se producen modificaciones en la percepción sensorial, el pensamiento y la conciencia, dando lugar a experiencias intensas y, en ocasiones, desorganizadas. La realidad puede distorsionarse, los estímulos se amplifican y la capacidad de juicio se ve afectada.

Este conjunto de efectos es lo que popularmente se conoce como “viaje”. Sin embargo, desde la práctica clínica se observa que estas experiencias no siempre resultan placenteras ni previsibles. En muchos casos, la intoxicación por hongos alucinógenos cursa con ansiedad intensa, desorientación, miedo o pérdida de control, lo que puede derivar en conductas de riesgo o en la necesidad de atención médica urgente.

Aunque algunas de estas sustancias se extraen directamente de la botánica y por ello se las denomina en ocasiones “drogas ecológicas”, su origen natural no reduce su potencial tóxico. Por el contrario, la variabilidad en la concentración de los principios activos, la dificultad para identificar correctamente las especies y la ausencia de control sobre la dosis incrementan el riesgo de intoxicaciones agudas y de efectos adversos graves.

Intoxicación por hongos alucinógenos

Los hongos alucinógenos y su función medicinal

Aunque existen muchas especies de hongos y setas alucinógenos, los más conocidos tanto a nivel popular como científico son aquellos que contienen psilocibina. Este compuesto activo es capaz de provocar alteraciones de la conciencia y efectos alucinatorios, actuando sobre determinados neurotransmisores del sistema nervioso central.

En los últimos años, se ha pasado de un uso ceremonial o tradicional a una investigación científica muy concreta sobre la aplicación de la psilocibina en tratamientos farmacológicos de vanguardia. Su uso clínico se está desarrollando en el ámbito de la psiquiatría, la psicoterapia y la medicina, siempre bajo condiciones estrictamente controladas. No obstante, el empleo de hongos alucinógenos fuera del ámbito científico o sanitario ha sido poco estudiado y carece de garantías de seguridad.

En determinados discursos culturales y espirituales, el consumo de estas plantas psicodélicas se ha vinculado a supuestos procesos de desarrollo personal o espiritual. Esta interpretación ha favorecido su presencia en algunos sistemas religiosos o prácticas meditativas contemporáneas. Sin embargo, desde una perspectiva clínica y psicológica, estas asociaciones carecen de respaldo científico y pueden contribuir a minimizar los riesgos reales asociados a su consumo fuera de contextos médicos regulados.

En este contexto, algunos estudios clínicos han explorado el uso de la psilocibina en entornos sanitarios muy específicos para determinadas patologías. Estos posibles efectos se circunscriben exclusivamente a investigaciones médicas con supervisión profesional, dosis estandarizadas y criterios clínicos estrictos. Fuera de este marco, el consumo de hongos psilocibios no solo carece de beneficios demostrados, sino que puede provocar alteraciones psicológicas relevantes e intoxicaciones orgánicas, especialmente cuando se realiza de forma recreativa o sin control.

La cuestión central radica en que estas sustancias, utilizadas en entornos clínicos muy delimitados, responden a criterios sanitarios concretos. Sin embargo, cuando se consumen de forma inexperta o recreativa, pueden provocar alteraciones de la conciencia, descompensaciones psiquiátricas y problemas orgánicos de diversa gravedad.

Consumo de hongos alucinógenos como droga recreativa

En las últimas décadas, el uso de hongos alucinógenos se ha extendido como una forma de consumo recreativo, especialmente en determinados entornos juveniles. Su fácil acceso y la creencia de que se trata de una alternativa menos peligrosa a otras drogas favorecen un uso que, en muchos casos, se realiza sin valorar las posibles consecuencias.

Los hongos alucinógenos pueden consumirse de distintas formas, ya sea en crudo, cocinados o en infusión. Sus efectos dependen de múltiples factores, entre ellos el tiempo transcurrido desde su recogida, la especie ingerida y la cantidad consumida. Esta combinación de variables hace que la respuesta del organismo sea imprevisible y que una experiencia aparentemente leve pueda derivar en una intoxicación de mayor gravedad.

El principal componente activo de muchos de estos hongos es la psilocibina, junto con la psilocina. Estas sustancias actúan sobre el sistema serotoninérgico, interfiriendo en funciones esenciales como la percepción sensorial, el estado de ánimo, el sueño, la regulación emocional y la conducta. Por este motivo, una sobredosis o una reacción adversa puede alterar de forma significativa estas funciones y generar alucinaciones intensas, cambios bruscos del comportamiento y pérdida de contacto con la realidad.

Desde el punto de vista psicológico, los efectos más intensos suelen aparecer en forma de episodios de euforia y desinhibición, seguidos de fases de confusión, ansiedad o pánico. En algunos casos, estos estados se acompañan de agresividad, ideas persecutorias o conductas desorganizadas, lo que incrementa el riesgo tanto para la persona como para su entorno.

Tipos de hongos alucinógenos y su nivel de riesgo

Existen numerosas especies de hongos con propiedades alucinógenas, aunque no todas presentan el mismo nivel de toxicidad ni provocan los mismos efectos en el organismo. Una de las principales dificultades asociadas a su consumo reside en la complejidad para identificarlos correctamente, lo que incrementa de forma notable el riesgo de intoxicación accidental por especies altamente peligrosas.

Hongos del género Psilocybe

Los hongos del género Psilocybe son los más conocidos por su contenido en psilocibina y psilocina. Aunque su toxicidad orgánica suele ser menor que la de otras especies, su consumo puede provocar alteraciones intensas de la conciencia, episodios de ansiedad severa, desorientación y, en algunos casos, síntomas psicóticos. La intoxicación por este tipo de hongos requiere atención profesional, especialmente cuando aparecen reacciones psicológicas intensas.

Hongos del género Amanita

Dentro de este grupo se incluyen especies con un nivel de toxicidad significativamente mayor. La Amanita muscaria contiene compuestos que pueden provocar alteraciones neurológicas, hipersecreciones y estados confusionales severos. Por su parte, la Amanita phalloides representa uno de los mayores riesgos, ya que su ingestión puede derivar en insuficiencia hepática, fallo renal y desenlace fatal.

Otras especies y riesgo de confusión

Existen otros hongos que, aunque menos conocidos, también se emplean como droga recreativa o se consumen de forma accidental. El principal peligro reside en la dificultad para distinguir entre especies, lo que incrementa el riesgo de intoxicaciones graves por errores en la identificación.

Síntomas de una intoxicación por hongos y setas alucinógenas

La variedad de especies y de mecanismos de acción explica que la sintomatología asociada a una intoxicación por hongos alucinógenos sea diversa y, en ocasiones, difícil de interpretar en fases iniciales. No todos los hongos producen el mismo grado de intoxicación, ya que su toxicidad varía de forma sustancial entre especies.

Los síntomas iniciales suelen incluir cefaleas, dolor abdominal, náuseas, vómitos y episodios de gastroenteritis, acompañados en algunos casos de diarrea. A nivel cardiovascular, pueden aparecer alteraciones de la presión arterial, tanto hipotensión como hipertensión, así como taquicardias.

Desde el punto de vista neurológico y psicológico, la intoxicación provoca con frecuencia un estado de embriaguez acompañado de alucinaciones. Estos efectos psicodélicos suelen prolongarse entre cuatro y seis horas, aunque pueden ir acompañados de ataques de pánico, fiebre, deshidratación, hipervigilancia o incluso convulsiones, especialmente en hongos de los géneros Paneolus y Psilocybe, debido a la sobreexcitación del sistema nervioso central.

Por el contrario, los hongos que contienen muscarina pueden producir hipersecreciones, como sudoración y salivación excesiva, secreción bronquial y miosis. Otras especies que contienen coprina, como Coprinus atramentarius, pueden generar una intoxicación cardiovascular cuando se consumen en exceso o se combinan con alcohol, acompañada de vómitos, hipotensión y palpitaciones.

El género más problemático es el de la Amanita phalloides, cuya sobredosis puede conducir a una insuficiencia orgánica grave y, en algunos casos, a un desenlace fatal.

Tratamientos en caso de intoxicación por hongos alucinógenos

El tratamiento de la intoxicación por hongos alucinógenos depende del tipo de hongo ingerido, de la cantidad consumida y del tiempo transcurrido desde la ingesta. En todos los casos resulta fundamental la valoración médica para determinar el abordaje más adecuado.

La aparición temprana de los síntomas, en menos de dos horas tras el consumo, suele asociarse a cuadros menos graves. Por el contrario, cuando los signos de intoxicación aparecen de forma tardía, entre cuatro y seis horas después de la ingesta, el cuadro clínico suele revestir mayor gravedad.

En las intoxicaciones por hongos del género Psilocybe, el tratamiento es fundamentalmente sintomático y de soporte, orientado a controlar la agitación, reducir la ansiedad y prevenir complicaciones. Se pueden administrar fármacos sedantes, como las benzodiacepinas, para controlar la agitación psicomotriz o las convulsiones. En cuadros con síntomas psicóticos intensos, puede ser necesario el uso de neurolépticos.

La hidratación parenteral constituye una parte esencial del tratamiento para contrarrestar la deshidratación y mantener la estabilidad del organismo. En ningún caso se recomienda el lavado gástrico ni el uso de diuréticos o laxantes como medida de desintoxicación. Ante la sospecha de ingestión de hongos altamente tóxicos, la atención médica urgente resulta imprescindible.

Intoxicación por hongos alucinógenos

Prevenir desde la información y la salud

El consumo de hongos alucinógenos se ha visto favorecido por una percepción social que los presenta como una alternativa natural y, por tanto, menos peligrosa. Sin embargo, la intoxicación por estos hongos constituye un problema real de salud, con consecuencias físicas y psicológicas que pueden ser graves, especialmente cuando se subestiman sus efectos o se desconoce la sustancia ingerida.

Desde Instituto Castelao queremos transmitir un mensaje claro: comprender que lo natural no equivale a lo seguro es esencial para prevenir situaciones de riesgo. Apostar por una información rigurosa, reconocer de forma temprana los síntomas y recurrir a una intervención profesional a tiempo son factores clave para evitar complicaciones y proteger la salud física y mental de las personas expuestas a este tipo de consumo.

Referencias consultadas

  • Arce, J. M. R., & Balma, C. M. Q. (2012). Las plantas y los hongos alucinógenos: reflexiones preliminares sobre su rol en la evolución humana. Reflexiones, 91(2). Recuperado de https://bit.ly/49wi3Ik
  • Rubio, G. y Santo-Domingo, J. (2004). Todo sobre las drogas. Información objetiva para decidir y prevenir. Ediciones Martínez Roca. Madrid.
  • Toxicología.net (s/f). Intoxicación por setas de latencia breve. Recuperado de https://bit.ly/4pM9JsM

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