¿Cuáles son las drogas naturales y cuál es su uso?

Las drogas naturales han acompañado la evolución de la humanidad desde siempre. Como sustancias psicoactivas de origen vegetal principalmente, su consumo está restringido a situaciones puntuales y específicas. Y, de hecho, un aspecto que las diferencia de las sustancias psicoactivas sintéticas o artificiales es su uso casi directo o apenas sometidas a procesos de transformación. Por lo demás, como veremos, presentan diversos efectos en el sistema nervioso central: estimulante, inhibidor o alucinógeno.

¿Qué son las drogas naturales?

Las drogas entendidas como sustancias psicoactivas han acompañado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. La diferencia entre su uso en épocas prehistóricas o antiguas y su empleo actual radica en su composición. Así, desde siempre se han utilizado drogas naturales con fines terapéuticos o alucinógenos vinculados a contextos litúrgicos; mientras que en la actualidad las sustancias psicoactivas más consumidas suelen ser complejos compuestos químicos de uso recreativo.

Con todo, estas drogas aún siguen consumiéndose. Pero, ¿qué se entiende exactamente por drogas naturales? Aquí la confusión es grande, pues se utilizan varios términos como sinónimos aun cuando aluden a elementos distintos.

En sí, las sustancias psicoactivas naturales son aquellos constituyentes de plantas, algas, hongos, líquenes, animales, que presentan un poder psicoactivo o una acción terapéutica. Por norma general, estas drogas se definen por el nombre científico, aunque también reciben nombres más populares.

En muchas ocasiones el concepto de drogas naturales suele englobar a las drogas vegetales. Es decir, el uso de plantas, generalmente secas, no procesadas químicamente, que se fragmentan o muelen para su consumo humano. También se incluyen elementos exudados —gomas, resinas, látex y ceras— sin tratamiento químico. Un ejemplo de drogas naturales, en este contexto, serían la hoja de coca, el peyote o la ayahuasca.

Ahora bien, cabe mencionar aquí otra concepción de las drogas naturales, un poco ambigua, ciertamente. Y es que hay expertos que manejan una asociación entre este tipo de drogas y sustancias químicas intrínsecas al propio organismo. Son las llamadas sustancias o drogas internas, apreciación que se da sobre todo en el ámbito clínico. Sin embargo, en estos casos hablamos de sustancias que genera el propio cerebro a través de las hormonas endógenas. Por ejemplo, la serotonina, la dopamina, la oxitocina o las endorfinas.

En efecto, gracias a estas hormonas propias del cuerpo humano, podemos experimentar diferentes sensaciones como la euforia, elevar la autoestima y sentirse activo, animado. Y todo ello sin necesidad de recurrir a una sustancia psicoactiva externa que modifique y altere el sistema nervioso central ni las funciones cerebrales. No obstante, no son drogas per sé, sino sustancias químicas internas u orgánicas.

Del uso de litúrgico al uso social de las drogas naturales

Hecha esta distinción entre los conceptos de drogas naturales, vegetales o internas, cabe aclarar su empleo a lo largo de la historia y hasta el momento actual.

El uso de las drogas naturales —como hongos alucinógenos, peyote o el cannabis— aparece unido a muchas culturas antiguas de todas partes del mundo. Sin embargo, su consumo tenía un talante religioso o místico. Pues la consumían los chamanes, los sacerdotes o, en el caso de la Grecia Clásica, las sacerdotisas y sibilas de Delfos. Gracias a ellas, se alcanzaba el éxtasis religioso o la capacidad de interpretar sueños o profetizar eventos por venir. Asimismo, existían grupos, como los hashashins árabes, que las consumían para exaltar su espíritu bélico.

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En este sentido, las drogas de origen natural estaban restringidas a unos pocos sectores sociales, así que su uso en rituales místicos no suponían un problema social y sus efectos eran muy limitados.

Posteriormente, alrededor del año 5000 a. C., las sustancias psicoactivas naturales comienzan a emplearse como medicinas sin desligarse del todo de los ritos religiosos. Así, sabemos que en el antiguo Egipto la producción de sustancias generó una industria farmacopea basada en los herbolarios, que sistematizan las especies vegetales según sus usos y efectos.

Más tarde, en el año 3000 a. C. aparecería una obra fundamental dentro del universo medicinal: el Pharmaton, del griego Dioscórides; quien catalogó más de 500 plantas medicinales como el eléboro, la belladona, la mandrágora.

De la época clásica datan los conocimientos medicinales aportados a la humanidad por Hipócrates, padre de la medicina. Para este médico naturalista griego, la salud física era indisoluble de la salud psíquica. Por tanto, empleaba plantas para tratar los diagnósticos psicopatológicos de manía, melancolía o histeria de sus pacientes. Otros médicos famosos como Herófilo, Celso y Galeno seguirían su estela y perfeccionarían su obra.

Asimismo, los druidas celtas eran expertos inventores de pócimas y ungüentos vegetales que perduraron hasta la llegada del Renacimiento; y convivieron durante toda la Edad Media con la medicina galénica.

El uso medicinal de las drogas naturales las hizo más populares; pero no existía riesgos de generar adicción si eran recetadas por especialistas en su uso. Tampoco implicaba una problemática sociosanitaria su uso litúrgico o alimenticio. El problema surgiría a partir del siglo XIX, cuando estas sustancias naturales comienzan a ser empleadas como drogas recreativas.

Diferencias entre sustancias psicoactivas naturales y nuevas sustancias psicoactivas

En efecto, es a partir de la época decimonónica, y más aún en el siglo XX, cuando las drogas naturales empiezan a consumirse a mayor escala y con una intención de ocio. Asimismo, la expansión de la investigación médica y el uso de laboratorios cada vez más sofisticados permitieron manipular las plantas y extraerles los alcaloides que causaban los mayores efectos psicotrópicos.

Entonces, con el aislamiento de los principios activos de las plantas comenzaron a surgir medicamentos de todo tipo: desde anestésicos hasta psiquiátricos. Estos fármacos estaban basados en alcaloides naturales procesados químicamente, cuyos efectos eran más potentes que los de las drogas naturales. Los efectos secundarios que provocaban propició su retirada del mercado o su uso clínico, pero aumentó su atractivo como droga de abuso o recreativa.

A partir de ahí se irían creando las llamadas nuevas sustancias psicoactivas, cuyo uso descontrolado producía tantos problemas de salud y de adicción que se habrían de convertir en un problema de salud pública. Tal como lo demuestra la historia de las drogas en el siglo XX y el presente siglo XXI.

Sin embargo, aunque el auge de las drogas sintéticas o nuevas sustancias psicoactivas es indiscutible, las drogas naturales nunca dejaron de emplearse. Ahí está el uso de la hoja de coca en las culturas andinas o bebidas como la chicha o el mate en las sociedades suramericanas; el uso del peyote por los huicholes; el consumo de cannabis o sencillamente las bebidas con cafeína que tomamos todos los días para estar más despiertos.

Sin duda, la demanda de las drogas naturales es mucho menor que las drogas de laboratorio. Pero hoy se recurre a muchas plantas —e incluso animales— como sustancias psicoactivas recreativas sobre todo para gestar estados alterados de conciencia. De ahí que muchas drogas naturales formen parte de las llamadas drogas alucinógenas.

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Clasificación de las drogas naturales

Ciertamente, hoy en día se utilizan sustancias psicoactivas naturales con los mismos fines que se consumen drogas como la cocaína, el alcohol, la heroína o el LSD; a veces para provocar estados y otras, para neutralizarlos. O dicho en otras palabras, para estimular el sistema nervioso central, para inhibirlo o para experimentar estados disociativos.

En este sentido, la clasificación que se puede hacer de las drogas naturales corresponde con la conocida clasificación de las nuevas sustancias psicoactivas: psicoestimulantes, depresoras y alucinógenas.

El problema que están experimentando actualmente las sustancias psicoactivas naturales es que muchas veces se las clasifica como nuevas sustancias psicoactivas o drogas de abuso. Cuando, en realidad, no existen motivos para tal semejanza.

Pues mientras las drogas de abuso están generalmente asociadas a adicciones, muertes y alta toxicidad del sistema nervioso central o del hígado; las drogas naturales han demostrado ser un recurso valioso para la salud humana, especialmente la salud mental, y rara vez provocan tolerancia y dependencia.

De hecho, diversas investigaciones recientes evidencian que su uso promueve una reducción de la angustia psicológica y de la tendencia al suicidio. Así como son numerosos sus beneficios potenciales en personas sanas.

Las drogas naturales más consumidas

Entre las drogas naturales más populares actualmente podemos destacar:

  • Hongos Psilocybe, cuyo alcaloide principal es la Psilocibina, se encuentran en regiones tropicales y subtropicales de Sudamérica, México y los Estados Unidos. Los hongos Psilocybe son una de las sustancias naturales más utilizadas. Sus efectos psicodélicos clásicos tienen la capacidad de inducir cambios profundos en la percepción, la consciencia y la cognición.
  • Opio (Papaver somniferum): consiste en el jugo de las amapolas. Contiene más de 20 alcaloides diferentes; entre los principales se encuentran la papaverina, la tabaína, la morfina y la noscapina. Utilizado desde tiempos antiguos como medicamento narcótico y droga natural recreativa, puede producir toxicidad y dependencia si no se consume con tino. Sus efectos más característicos son la relajación, somnolencia y anestesia.
  • Cannabis (Cannabis sativa): la droga natural psicotrópica depresora más conocida, sin duda. Dentro de sus compuestos destaca la molécula de THC o tetrahidrocannabinol. Su uso como planta terapéutica y recreativa data del tercer milenio a. C. Entre sus efectos terapéuticos están la mejora del estado de ánimo, el aumento del apetito y sensación de relajación. Pero sus efectos secundarios conllevan pérdida de memoria a corto plazo, dificultad motora y estados de paranoia o ansiedad.
  • Hoja de coca (Erythroxylum coca): planta sudamericana andina, que actúa como un estimulante ligero y ayuda a combatir el hambre, la sed, el dolor y el cansancio. También ayuda a superar el soroche o el mal de alturas. Muy consumido por los habitantes de los Andes que mastican esta hoja y la beben en forma de mate de coca.
  • Mateína, teína y cafeína, principios activos que se encuentran en hierbas como la yerba mate, el té o en los granos de café. Estas infusiones pueden resultar adictivas, si bien no generan tolerancia ni dependencia en grandes proporciones. Su uso tiene un matiz social, pero también terapéutico, ya que se usan para provocar una mayor estimulación del sistema nervioso.

Otros ejemplos de sustancias psicoactivas naturales

  • Peyote (Lophophora williamsi): se trata de un cactus pequeño y sin espinas, originario de los desiertos fronterizos entre México y EE.UU. cuyo alcaloide principal es la mescalina. Su empleo está muy supeditado a la cosmovisión de los pueblos indígenas, principalmente los huicholes. Se ingiere en forma de infusión y provoca efectos psicodélicos, así como combate el hambre y la sed. El peyote y la mescalina fueron las primeras sustancias alucinógenas conocidas del Nuevo Mundo, siendo la mescalina la primera sustancia psicodélica sintetizada en forma pura en un laboratorio.
  • Ayahuasca: destaca por ser una de las drogas naturales más empleadas por sus efectos psicoactivos. Posee un origen antiquísimo como planta medicinal amazónica. En realidad, la ayahuasca es un preparado de muchas especies botánicas distintas —se cree que se utilizan más de 50 plantas distintas como aditivos de la ayahuasca—. En Occidente el aditivo más consumido es Psychotria viridis. Sus efectos alucinógenos son diversos, aunque destacan las experiencias inmersivas profundas, espirituales o terroríficas que provoca, y la alteración de los sentidos y la cognición.
  • Salvia (Salvia divinorum): es una planta común en el sur de México y en América Central principalmente; muy usada por los indígenas para promover la adivinación. y tratar distintas dolencias. Contiene la sustancia natural psicoactiva más potente que se conoce: la llamada salvinorina A. Ésta produce efectos psicodélicos y disociativos en dosis muy bajas, de duración variable según la vía de administración. Se ingiere típicamente masticando hojas frescas o bebiendo sus jugos. Las hojas secas de la salvia también pueden fumarse o pueden vaporizarse e inhalarse.
  • Belladona (Atropa belladonna): arbusto originario de Europa, Asia Occidental y África del norte. Contienen un alcaloide llamado atropina, que en pequeñas dosis provoca alucinaciones, delirios; mientras que en exceso produce pérdida de memoria, parálisis y hasta incluso la muerte.
  • Ibogaína: uno de los alcaloides que se encuentran de forma natural en plantas como la Tabernanthe iboga. En los últimos años esta droga natural alucinógena se ha utilizado en tratamientos de trastornos por consumo de sustancias.
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Las drogas naturales: entre la medicina tradicional y la evasión social

En suma, vemos que las drogas naturales son aquellas que pueden ser utilizadas tal y como se encuentran en la naturaleza, o son consumidas previo procesos de manipulación simples. En todo caso, el uso de este tipo de sustancias no suele conllevar un problema serio de dependencia. De ahí que hayan acompañado a las numerosas civilizaciones que han existido en la Tierra desde tiempos remotos; teniendo un uso decisivo en la consolidación de rituales sociales y culturales y en el desarrollo medicinal de los pueblos.

Este aspecto de sustancias terapéuticas o estrechamente vinculadas a la medicina tradicional local, en contraposición a la medicina moderna de marcado matiz químico, es su mayor fortaleza. De hecho, actualmente un nutrido grupo de científicos están intentando rescatar este acervo medicinal de las drogas naturales para salvaguardar su uso y su importancia. Y, de este modo, impedir su prohibición basada en una concepción errónea de sustancias de abuso.

Y es que, ciertamente, muchas de las drogas de abuso que existen hoy tienen un origen en las drogas vegetales. En este sentido, como bien sostiene Lucía Rossi: «La drogadicción actual es un fenómeno tardío del siglo XIX; masivo a partir de la Guerra del Opio, que pasiviza y pone a dormir poblaciones enteras». Con todo, jamás hemos de confundir sustancias psicoactivas naturales con drogas recreativas o las llamadas nuevas sustancias psicoactivas. Pues, como vimos, su función social es totalmente distinta y sus efectos, más ligeros e incluso más terapéuticos.

Referencias consultadas

  • Clínica Aprovat (2013). Tus propias drogas. Recuperado de https://bit.ly/3BlC56B
  • Centro de Investigación en Antropología Médica (MARC) (s/f). El uso tradicional de plantas psicoactivas en el contexto de la Global Mental Health. Recuperado de https://bit.ly/3FJbnHC
  • Esteva de Sagrera, J. (2005). El Opio. Recuperado de https://bit.ly/3VQp9xW
  • Iceers (s/f). Drogas psicoactivas naturales y su influencia en la vida de las personas. Recuperado de https://bit.ly/3FBLauM
  • Rossi, L. (2018). Historia de las drogas y sus usos. Recuperado de https://bit.ly/3UIqntN

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